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  • CARONTE: El barquero de las almas
    Escrito por

    El Inframundo, el reino de Hades, el lugar a donde en cualquier momento puedes llegar, pero del que difícil, muy difícil, es salir. Algunos grandes héroes consiguieron bajar y volver a subir de los Infiernos (Hércules, Eneas, Ulises, Orfeo...), pero normalmente el camino era sólo de ida, no de vuelta. Éste era el principal objetivo del can Cerbero, el perro que guardaba la entrada. Era hijo de Equidna (cuerpo de mujer y cola de víbora en lugar de piernas) y de Tifón, enorme y horrible monstruo; tenía tres cabezas y cola de serpiente. Heracles, en uno de sus trabajos se lo llevó al mundo superior, pero fue por poco tiempo: Euristeo, asustado, rápidamente le pidió que lo devolviera a su lugar de procedencia.

    Así, si ya muerto conseguías atravesar la puerta guardada por Cerbero, podías ver en su interior la laguna Estigia. Este agua le sirvió a Tetis para hacer (casi) invulnerable a su hijo Aquiles; estas aguas también servían a los dioses para realizar en su nombre sus solemnes juramentos. Si un dios, poniéndolas como testigo, faltaba a su juramento, durante diez años se veía privado de su ambrosía y néctar o de sus consejos y festines.

    Allí también estaba el Aqueronte. Allí en la orilla esperaba Caronte, el barquero, aquel que cruzaba las almas al Tártaro o a los Campos Elíseos a cambio de un óbolo, moneda que se introducía en la boca a los que habían muerto. Mal destino para el que no recibía sepultura: en vano suplicaba a Caronte que éste los llevara a la otra orilla. Por siempre, quedaban atrapados en ese mundo intermedio.

    Caronte era un anciano, de barba gris e hirsuta, silencioso, vestido con harapos. Sin necesidad de remar, en silencio, conducía las almas a su destino final.

    Los Infiernos clásicos difieren de nuestro lugar de expiación de pecados, pero sus similitudes con nuestro imaginario actual son tantas que difícilmente podemos separar una de otra. Palabras como cancerbero (portero de fútbol), campos Elíseos (en París) o la imagen de Caronte como nuestra idea de la Muerte están dentro de nuestro ideario actual

    Escrito el Lunes, 12 Septiembre 2016 17:38 en Cuaderno de Mitología Visto 109 veces
  • EL CABALLO DE TROYA: El enemigo está dentro
    Escrito por

    Dentro, en las inmensas cavidades del caballo, las armas de los griegos ocultos, ansiosos por superar las murallas de Troya, resonaban. El enorme caballo de madera, ideado por el astuto Ulises, estaba cumpliendo su objetivo. Los troyanos habían incluso demolido las fuertes puertas de Troya para poder dar paso a este enorme caballo de madera.

    Ulises, inspirado por la diosa Atenea, viendo que la guerra de Troya parecía interminable, que tras diez años de lucha para recuperar a Helena sólo se había conseguido dolor y muerte, decidió construir este enorme caballo en su afán de conquistar la ciudad de Troya.

    WikimediaLos troyanos, una mañana, comprobaron atónitos que los griegos habían abandonado su campamento; en medio de éste encontraron el caballo, enorme, y todos y cada uno discutieron sobre qué tenían que hacer con él. Cuando parecía que se imponía la opinión de introducirlo en la fortaleza, Laocoonte, bajando con sus hijos ladera abajo, pidió a los troyanos tirar el caballo al mar, porque “temo a los griegos y a los que ofrecen regalos”, decía. Sus hijos, que jugaban en la orilla desierta de enemigos, fueron atacados vorazmente por dos serpientes marinas; Laocoonte, viendo en peligro a sus hijos, intentó auxiliarlos, pero las serpientes se los llevaron a todos a las profundidades. Mal presagio para quien se opone a introducir el caballo en la ciudad.

    En ese momento apareció Sinón, griego que, fingiendo ser un desterrado, les comunicó a todos los presentes que el caballo era una ofrenda de los griegos y que su tamaño obedecía a que no debía pasar las murallas de Troya, porque sería buen signo para Troya, pero funesto para los griegos.

    Este engaño.funcionó, todos los troyanos empujaron y tiraron de la inmensa mole hasta introducirlo en la ciudad. Por la noche, griegos salidos del caballo en silencio abrieron las puertas de Troya a su destrucción.

    Un virus o troyano es una expresión usual en nuestra jerga digital; la expresión “caballo de Troya” significa un  regalo en principio atractivo, pero que esconde un gran peligro. ¿Quién no ha oído estas expresiones alguna vez?

    Escrito el Miércoles, 31 Agosto 2016 14:05 en Cuaderno de Mitología
    Etiquetas: Troya mitología
    Visto 94 veces
  • BELEROFONTE Y PEGASO: La soberbia del héroe
    Escrito por

    Otro gran héroe de los muchos que nos ha dado la tradición clásica. Como Heracles, luchó contra monstruos y realizó valientes acciones. Su historia, siendo menos conocida, no es menos interesante

    Plato con Belerofonte sobre Pegaso y Quimera por Rafael JiménezNieto del mismo Sísifo (el que empujaba eterna e inútilmente una roca a lo alto de una montaña), Belerofonte empieza su historia con el asesinato accidental de su propio hermano. Con el fin de expiar su culpa marchó a Tirinto, donde su rey Preto le dio hospitalidad. La reina Estenebea intentó seducir al huésped, pero, al ser rechazada, mintió a su marido diciendo que el héroe había querido forzarla. Para alejarlo de su reino y poder castigarlo, Preto envió a Belerofonte a Licia, con el rey Yóbates, con el encargo en una carta de que le diese muerte.

    Para cumplir su deseo, Yóbates encargó a Belerofonte su gran prueba, con la esperanza de que pereciera en el intento: matar a la Quimera. Éste era un monstruo mitad león, mitad dragón, con cabeza de cabra  y que lanzaba llamas. Belerofonte consiguió acabar con su fiera enemiga, gracias a que contó con el caballo alado Pegaso, hermoso animal surgido del cuello de la Gorgona cuando Perseo la decapitó.

    En un  nuevo intento de que Belerofonte encontrara la muerte, Yóbates volvió a encargarle nuevos trabajos, entre los que estuvo enfrentarse a las Amazonas, a quienes consiguió infligir una dura derrota.

    Comprendiendo Yóbates al fin que los dioses estaban de parte del héroe, cambió su actitud e incluso entregó a su propia hija como esposa de Belerofonte.

    Su final, como tantos otros, vino de su soberbia: creyéndose cercano a los dioses, intentó con Pegaso ascender al Olimpo; Zeus provocó su caída del caballo y muerte.

    Nuestro cine actual bebe directa e indirectamente de éste y otros tantos héroes: monstruos increíbles, hombres valerosos, acciones esforzadas. Títulos como Furia de Titanes o Hércules o tantos otros se llenan de las leyendas de nuestros clásicos

    Escrito el Miércoles, 31 Agosto 2016 13:58 en Cuaderno de Mitología Visto 107 veces
  • ATENEA: La estrategia en la batalla

    Es la diosa doncella, la “partenos” griega. Atenea, la Minerva romana, es hija de Zeus y Metis, diosa de la prudencia. Cuando ésta estaba embarazada, Zeus recibió un oráculo que le advertía que a la hija de Metis le seguiría un varón que arrebataría el poder a Zeus. Para evitarlo, el dios del rayo se tragó a Metis... literalmente; al cabo de los meses de embarazo, Zeus, aquejado de fuertes dolores de cabeza, le pidió a Hefesto que se la partiese en dos de un hachazo. Al ejecutar la orden, de la cabeza de Zeus surgió radiante y completamente armada la diosa Atenea.

    Por su nacimiento tan espectacular, nuestra diosa será modelo de inteligencia, pero atribuciones suyas son también la guerra y la estrategia en la batalla. Diosa siempre virgen, ayudó a numerosos héroes en sus empresas. Participó en la guerra de Troya con los vencedores, los griegos. Ayudó a Ulises en sus ardides y en su regreso sano y salvo con su esposa Penélope. Ayudó también a Heracles en una de sus pruebas, la del lago Estínfalo, al darle las castañuelas con las que espantó a las peligrosas aves.

    Como hemos dicho, fue siempre virgen, aunque tuvo un hijo, Erictonio. O así lo consideró ella. Hefesto, contrariado por la infidelidad de su esposa Afrodita con Ares, se encaprichó de Atenea, a quien quiso forzar. Ésta consiguió impedirlo, pero el dios eyaculó sobre su pierna. Atenea se limpió asqueada con un mechón de lana que lanzó al suelo. De la tierra fecundada nació Erictonio.

    Pero esta diosa también es conocida por promover la paz. Ganó el concurso por el que se convirtió en diosa protectora de Atenas. Cuando Poseidón y ella rivalizaban por conseguir tal premio, el dios ofreció a los atenienses o una fuente salada o el primer caballo con el que hacer la guerra; la diosa ofreció el olivo. Los atenienses eligieron a Atenea.

     

    El Partenón es el templo más famoso de Atenas, en la Acrópolis, consagrado a Atenea. En él una estatua de grandes proporciones de la diosa, de oro y marfil, hoy desaparecida, gobernaba la ciudad. Actualmente un ateneo es un lugar donde podemos expresar nuestra sabiduría y conocimiento... como Atenea

    Escrito el Martes, 23 Agosto 2016 12:10 en Cuaderno de Mitología Visto 1071 veces
  • ARES / MARTE: El dios de la guerra y la violencia

    Donde hay sangre, donde hay violencia, destrucción, muerte y dolor, allí está presente el dios Ares (Marte para los romanos). Hijo de Zeus y Hera, su corta inteligencia la suplía con su célebre crueldad. Es el dios de la guerra, pero no el de la estrategia (propio de su hermana, la diosa Atenea), sino el de la fuerza bruta, de la confusión, del tumulto. Ares, como hombre, es fuerza; Atenea, como mujer, es inteligente: ambos son guerreros.

    Numerosas historias tienen a este dios como protagonista. Muy famosa es su unión con Afrodita. Cuentas los bardos que estos dos dioses (¡el amor y la guerra juntos!) se veían íntimamente en las mismas habitaciones de Hefesto, poco agraciado esposo de Afrodita; allí los vio Helios, el Sol, y rápidamente se lo comunicó al engañado marido. Hefesto  enfureció ante tal noticia y preparó una invisible red con un mecanismo especial para que, en el momento que la pareja se acostase en el lecho, ésta atrapase a los enamorados. Capturados en tan indecorosa posición, Hefesto abrió las puertas de la habitación a las miradas jocosas y burlonas de todos los dioses. Dicen que algunos dioses comentaron cuán bella era Afrodita, otros que cambiarían sin dudarlo el lugar a Ares. Las burlas fueron tales que, cuando fueron liberados, el dios de la guerra huyó a Tracia.

    A Ares lo tenemos también participando en la guerra de Troya en el bando perdedor, con los troyanos. Porque ésta es otra característica de este dios: sus bravatas guerreras a veces acababan con el dios apresado o buscando refugio en la huida.

    Ares es el modelo de “macho” por antonomasia, la testosterona hecha figura. En nuestro presente, lo tenemos en la semana, el martes; en el calendario, mes de marzo; en el firmamento, el planeta Marte... En todas partes recordamos a este dios: será porque en gran manera éste es un mundo creado por hombres... por desgracia

     

    Escrito el Miércoles, 06 Enero 2016 10:01 en Cuaderno de Mitología Visto 66924 veces
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